ACCESIBILIDAD. Domótica

Existen mecanismos que ayudan a las personas con discapacidad a utilizar su vivienda de una forma más autónoma y cómoda. Estos mecanismos hacen que los elementos sean controlables para realizar la función deseada: control del ambiente (regulación de la iluminación, calefacción, etc.), higiene (griferías, seca-manos, etc.), movilidad (subir y bajar las persianas, apertura de puertas), comunicación (teléfono, llamadas de emergencia, servicios de alarma), entretenimiento (encender la TV).

Los mecanismos pueden ser instalados con el sistema de cable específico, de corrientes portadoras (a través de la red eléctrica) o sistemas inalámbricos.

Para el control de los elementos existen los siguientes medios de control, con los que las personas dan las órdenes para producir una acción:

  • Por mando único con el cual se controlan todos los elementos de la vivienda;
  • Mediante control informático, a través de un programa de ordenador que se puede gestionar con ratón, teclado, voz, etc.;
  • Semiautomático que es el que detecta una necesidad y activa la función en consecuencia (por ejemplo, encender las luces de los recintos a medida que el usuario entra en los mismos);
  • Control individual de cada aparato, que puede ser activado según la discapacidad (por voz, al soplar, tocando con la lengua, etc.).

 

Son dispositivos muy útiles para personas con discapacidad:

  • Alarma pánico S.O.S.: Su finalidad es proteger a las personas dentro y alrededor del edificio mediante avisos remotos para asistencia en caso de asaltos o necesidad de asistencia debido a una enfermedad o accidente. Puede ser de tipo colgante, pulsera o similar o bien un pulsador fijo.
  • Teleasistencia: Pulsador para teleasistencia básica, posibilita, en caso de emergencia, comunicarse con un centro de atención donde un profesional movilizará los recursos oportunos para resolver la situación.

¿Cómo mejorar la accesibilidad con la domótica?

Consulta las actuaciones que puedes realizar en tu vivienda, agrupadas según el nivel de inversión económica, utilizando el color naranja para las intervenciones de coste cero, el azul a las que conllevan una pequeña inversión y el verde para las que requieren una inversión de mayor calado.